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Una mujer se pega los dientes por miedo a ir al dentista

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Las distintas especialidades médicas son temidas en mayor o menor medida por un gran número de personas. Hay quien se desmaya solo de ver las inyecciones y otros no pueden dormir con la idea de pensar en el dentista. Este es el caso de la protagonista de esta historia, que llegó a pegarse los dientes que se le caían por miedo a ir al dentista.

Según recoge Mirror, Angie Barlow es una mujer británica que vio con terror como se le comenzaron a caer los dientes. Pero lo que más miedo le dio fue afrontar la idea de tener que ir al dentista. ¿Qué hizo para superar este trauma? Pues nada más y nada menos que utilizar pegamento para adherirlos nuevamente y evitar así la visita al especialista.

El resultado final fue digno de una película de terror. Y es que Barlow perdió el 90% del hueso que sujeta los dientes en la mandíbula superior. La cantidad de pegamento usado generó el equivalente de sus mismas prótesis. La mujer vive en Altrincham, Cheshire, tiene 48 años de edad y es paseadora profesional de perros.

Al parecer, llevaba diez años haciéndose estos "arreglos" a base de 'superglow' que acabaron casi totalmente con su mandíbula superior. En unas declaraciones al medio británico, Angie afirma que "siempre tuve miedo de los dentistas porque mi madre murió a los 34 años de un cáncer de garganta. Se le cayó un diente y por eso descubrieron que tenía cáncer".

Los dentistas piensan que en el caso de Barlow, el tabaco fue el culpable de que sus dientes comenzaran a caerse. Angie comentaba lo avergonzada que se sentía de cómo había transformado su boca: "Incluso frente a mi hijo, me daba vergüenza sentarme y tener una conversación con él. Volvía la cabeza al hablar con él. La mitad del tiempo hablaba con la mano delante de la boca.

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Para arreglar este atentado de bricolage en la boca de Barlow, los dentistas tuvieron que extraerle la mayoría de sus dientes e insertarle pernos de titanio en el cráneo para poder atornillarle una dentadura postiza con el fin de cambiar su sonrisa. Después de una operación de más de tres horas, Angie pudo volver a sonreír, y seguro que nunca más practicará métodos tan poco recomendables.

Publicado por Manuel Peña - Perfil en Google+ - Leer más artículos de Manuel Peña

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