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Un bebé resucitó en brazos de su madre y los médicos no lo podían creer

  • Twitter - @davidsierra81

Como el amor de una madre no hay ninguno. Esta realidad se hace todavía más patente en esta milagrosa historia que dio la vuelta al mundo hace ya cuatro años. Kate Ogg y David estaban esperando gemelos, a los que llamarían Emily y Jamie. A los seis meses de embarazo, nacieron, pero Jamie, según los médicos, estaba técnicamente muerto. Los doctores dieron la noticia a sus padres y le permitieron despedirse del pequeño. La madre lo acurrucó en su brazos y al cabo de cinco minutos, Jamie empezó a moverse.

Este movimiento llenó de esperanza a la madre, mientras los médicos pensaron que se trataba de un movimiento involuntario, pero no de un signo de vida. Durante dos horas, Kate y David estuvieron junto al recién nacido, diciéndole su nombre, hablándole de su hermana y dándole todo su amor. De repente, pasó el milagro: Jamie, resucitó, abrió los ojos y tomó leche que había puesto su madre en el dedo.

Cuatro años después, los gemelos, Jamie y Emily se encuentran perfectamente y tienen un nuevo hermano, Charlie, que nació pesando nada más y nada menos que cuatro kilos. Los gemelos lo llaman pequeño sumo.

En aquel 2010, la triste despedida se convirtió en la bienvenida más alegre que se pueda imaginar. Aunque los médicos no se lo podía creer, los padres llevaron a cabo una técnica empleada en muchos países donde los hospitales no tienen incubadoras. Se trata la técnica del canguro, basada en el calor y el contacto directo de la madre, o del padre, con el bebé.

Publicado por María Rey - Perfil en Google+ - Leer más artículos de María Rey

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