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Los peligros y las precauciones a tomar ante las dietas rápidas

Las dietas rápidas prometen adelgazar en pocos días de forma casi milagrosa. Muchos hombres y muchas mujeres sucumben a su encanto. Sin embargo es importante tomar precauciones frente a las dietas rápidas ya que muchas de ellas son perjudiciales para la salud produciendo desórdenes alimenticios. Además muchas de ellas producen el efecto rebote, ganando en poco tiempo los kilos que habían perdido con este tipo de dietas.

Informarse antes de emprender una dieta rápida

Todo el mundo sabe que lo más saludable es seguir una dieta sana y equilibrada que nos aporte todos los nutrientes para tener un buen estado de salud. Sin embargo algunos optan por autoproclamadas dietas milagro para poder adelgazar muchos kilos en poco tiempo y estar listos para el verano, para un vestido especial o un acto social. Antes de iniciar un régimen de este tipo es importante conocer las precauciones ante las dietas rápidas para no caer en los errores más comunes, así como leer los consejos para una dieta saludable.

Según las estadísticas, el 95% de las personas que emprenden una dieta rápida recuperan el peso perdido después de un breve lapso de tiempo, y un tercio de ellos engordan aun más kilos de los que tenían antes de iniciar la dieta. Es el efecto rebote. Por eso es fundamental dejarse asesorar por un nutricionista, un médico o un dietista especializado.

Tipos de dieta y peligros asociados:

  • Dietas bajas en proteínas: la dieta del pomelo, la del yogur, la dieta de la pasta, la de la patata o la dieta macrobiótica hacen perder peso a expensas de la pérdida de proteína visceral y de masa muscular. La proteína visceral es fundamental para el buen funcionamiento de los órganos vitales como el corazón o los riñones. Este tipo de dietas además descienden peligrosamente la presión arterial e incluso a veces pueden provocar arritmias cardiacas de por vida.
  • Dietas bajas en hidratos de carbono y ricas en proteínas: la dieta Atkins, la dieta Montignac o las dietas disociadas hacen perder peso a base de una alimentación exclusiva de carne, huevos, tocino y otros alimentos hipertroeicos. Estas dietas prohiben los alimentos con grandes aportes de hidratos de carbono como los cereales, el arroz, el pan, las patatas, las legumbres, las verduras y las frutas. Todos estos elementos son fundamentales para poder nutrirse correctamente. Comer en exceso proteínas y muy pocos hidratos de carbono provoca descalcificación ósea, mareos, daños renales y fatiga. Además aumentan los niveles de colesterol y triglicéridos, poniendo en riesgo el sistema cardiovascular.
  • Dietas altas en grasas: la dieta JV o cualquier dieta hiperptroteica son de las más peligrosas ya que se basan en la eliminación de hidratos de carbono en nuestra alimentación y sustituirlos por grasas. Esto aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y disminuye las reservas de glucógeno, tan necesario para nuestro cuerpo. Este tipo de dietas hacen perder muchos kilos en poco tiempo, pero se recuperan enseguida en cuanto se vuelven a comer alimentos con hidratos de carbono.
  • Dietas sin grasas: la dieta de la pasta, de la patata, la dieta vegetariana estricta o vegana o la dieta del pomelo no permiten tomar ningún tipo de grasa, ni aceites, ni mantequilla. Esto provoca una grave carencia de ácidos grasos y de vitaminas como la A, la D o la E.

No existen las dietas milagrosas

Es importante tomar precauciones ante las dietas rápidas, ya qeu son todo lo contrario a los principios básicos de una buena alimentación. Una dieta saludable debe incluir toda clase de alimentos naturales y frescos que nos aporten todos los nutrientes y vitaminas que necesita nuestro organismo. Las dietas rápidas suelen provocar todo tipo de carencias orgánicas y además son muy poco eficaces ya que aunque se pierda peso rápidamente se volverá a ganar en cuanto se dejen: es el conocido efecto rebote.

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