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¿Cómo perder peso para el verano?

Conforme se acerca la época veraniega, se agudiza la necesidad de poner a tono la figura para poder enfundarnos bañadores y bikinis con la mayor autoestima posible. Este objetivo impone dar comienzo, sin prisa pero sin pausa, alguna de las diversas formas de perder peso para el verano. Llega así para muchas personas el momento de las dietas, los gimnasios y las lociones milagrosas contra "desperfectos" de la piel.

A sacrificarse un poco, que merece la pena

Prescindiendo de fórmulas mágicas y de planteamientos agresivos que pueden dejar secuelas en nuestro organismo, es posible una "puesta a punto" a tres meses vista para que, llegado el deseado verano, podamos pisar playas y piscinas sin complejos. Ahí van algunas pinceladas sobre las formas de perder peso para el verano.

La alimentación, primer peldaño

Una norma de oro para cualquier estrategia destinada a perder peso es lograr un balance energético negativo, lo que implica quemar más energía de la que ingresemos. Podría afirmarse incluso que, optemos por la fórmula que optemos, a eso se resume el método. En cifras podría traducirse en que un déficit diario de 500 kilocalorías es suficiente para percibir un adelgazamiento progresivo y sostenido.

Para que la consecución de este objetivo se produzca de la manera más saludable posible, ignoraremos a los oportunistas del negocio del adelagazamiento, a los que no es difícil identificar por el sensacionalismo de sus propuestas, dispuestos a vendernos variopintos productos del estilo de complementos alimenticios sin fundamento científico y con posible efectos secundarios bastante serios.

LLevar una dieta para adelgazar no debe implicar obsesionarse por restringir alimentos, es más, todos ellos deben entrar en su justa medida para equilibrar el aporte de nutrientes, ya que prohibir alimentos se convierte en un obstáculo al plan. Sí es procedente sustituir ciertos alimentos ricos en grasas por otros equivalentes en versión "light", como es el caso de la leche desnatada. A su vez, conviene mantener un ritmo regular de comidas, evitando la concentración de fuertes cantidades en comidas concretas.

Quizá el elemento de mayor trascendencia sea introducir en la dieta una importante dosis de frutas y verduras, cuya fibra vegetal, al margen de ser casi acalórica, ejerce un papel de saciedad que frena la sensación de hambre, ayudando enormemente a minimizar la ingestión de calorías. Con similares funciones, beber un mínimo de 2 litros de agua tiene efecto depurativo y forzar su ingesta antes de las comidas le otorga un comprobado poder saciante.

Un dato muy a tener en cuenta es hacer lo posible por mantener estable el índice glucémico (IG), para evitar esos altibajos de insulina que provocan depósitos de grasa a partir de los hidratos de carbono. Ello se consigue tomando, en las tres principales comidas, alimentos que contienen IG bajo o moderado, que proporcionan energía de rápida asimilación y también sensación de saciedad. Son ideales, por ejemplo, el pan integral, el arroz integral o la patata cocida.

Ah! Y nada de erradicar las grasas. Cada una de las comidas principales debe incluir grasas saludables provenientes de aceite de oliva virgen, frutos secos naturales, pescado azul, aguacate, productos ibéricos o soja.

Un poquito de ejercicio para desengrasar

Es clave apoyar todo ese patrón alimenticio con una disciplina de ejercicio físico regular que contribuirá a liberar calorías y desarrollar masa muscular. Este último aspecto es muy importante, porque la musculación vigorosa acelera el metabolismo y en consecuencia, la pérdida de energía sobrante. La práctica más aconsejable para el objetivo de perder peso de cara al verano es simultanear ejercicios cardiovasculares y de tonificación. Acudir a un gimnasio y seguir una pauta a base de body pump y spinning puede ser una opción magnífica que llevará al máximo el consumo de kilocalorías.

La natación es una propuesta muy aconsejable por su condición de ejercicio aeróbico, y como polariza el esfuerzo en la zona abdominal, resulta un recurso de efectos rápidos para perfilar vientre, cadera y cintura. Asimismo, la bicicleta puede ser otro aliado para perder peso en sesiones de una hora, que pueden llegar a quemar 500 calorías.

Podríamos mencionar otras modalidades deportivas igualmente útiles, pero sin duda lo más importante es que su práctica resulte divertida, para que perder peso no termine convirtiéndose en una tarea desagradable.

Perder peso exige disciplina

La planificación y el orden son dos excelentes aliados si buscamos reducir peso de forma saludable en un plazo de tiempo tan corto como un trimestre. Aplicar las formas de perder peso para el verano dentro de ese contexto evitará que caigamos en la desesperación echándonos en brazos de recursos peligrosos. Además cuidaremos nuestra salud, un bien de valor supremo, y alcanzaremos nuestro objetivo sin sufrimientos innecesarios.

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