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9 defectos de las Madres que en realidad son virtudes

Madre no hay más que una. Por fortuna. El modelo made in Spain sale de fábrica con pocos defectos, al menos aparentemente. Pues aquel que parece el peor de los defectos, aquel comportamiento o aquella manera de ser, es en realidad una de sus mejores virtudes. ¿No nos creéis? En esta galería os queremos demostrar que en la vida es todo una cuestión de puntos de vista. Leedla de principio a fin y después corred a ver a vuestra madre, dadle un beso y las gracias. ¿Listos?
1. MIENTE DESCARADEMENTE: Seguro que formáis parte de ese grupo de personas que dice odiar a los falsos y mentirosos, a los hipocritas. Pues malas noticias: vuestra madre lo es. Buena noticia: Bien por vosotros. ¿Os acordáis de aquella vez que en la obra de fin de curso cuando cantastéis como a un gato al que estaban despellejando vivo? ¿o aquel partido en el que fallastéis un gol siete veces seguidas? Pues ella estaba ahí sonriendo, diciendoos que eráis geniales. Aún hoy cuando tenéis aspecto de haber salido de un estercolero, ella os dirá que soís guapísimos. Claro que nosotros no os lo creéis para nada, pero sin querer os sentiréis un poco mejor.
2. TE OBLIGA A ENGORDAR Habéis perdido 8 kilos en 40 días con la dieta de la sandía. Pero es llegar a casa, y en un día recuperáis todo y otro poco más. La falda que os habéis puesto para ese día de pronto os queda bien de cinturón. Os habéis convertido en un inmenso globo por culpa de vuestra madre que os ve siempre esmirriados. Incluso si sois de los que coméis como si tuvieráis la solitaria, para ella nunca es bastante. "¿No quieres más albondigas? ¿te pelo una naranja?" Para cuando queráis daros cuenta ya la tenéis en la boca. Y si le decis que para cenar solo queréis una ensalada, ella os la sazonará con mermelada si hace falta. Luego eso sí, os vaís a vivir solos, y soís capaces de donar un riñón por el cocido de vuestra madre. Por suerte, ella escucha vuestras plegarias y cuando va a veros os lleva kilos de tuppers y bizcochos envueltos en papel de aluminio.
2. TE OBLIGA A ENGORDAR Habéis perdido 8 kilos en 40 días con la dieta de la sandía. Pero es llegar a casa, y en un día recuperáis todo y otro poco más. La falda que os habéis puesto para ese día de pronto os queda bien de cinturón. Os habéis convertido en un inmenso globo por culpa de vuestra madre que os ve siempre esmirriados. Incluso si sois de los que coméis como si tuvieráis la solitaria, para ella nunca es bastante. "¿No quieres más albondigas? ¿te pelo una naranja?" Para cuando queráis daros cuenta ya la tenéis en la boca. Y si le decis que para cenar solo queréis una ensalada, ella os la sazonará con mermelada si hace falta. Luego eso sí, os vaís a vivir solos, y soís capaces de donar un riñón por el cocido de vuestra madre. Por suerte, ella escucha vuestras plegarias y cuando va a veros os lleva kilos de tuppers y bizcochos envueltos en papel de aluminio.
3. A VECES ES UNA ACOSADORA: Si sois jóvenes en la flor de la vida probablemente odiaréis los mensajes de vuestra madre del tipo "¿Dónde estás?, "¿Vuelves a cenar?", "Hazme una perdida cuando llegues". Si ya estáis más vividos, probablemente lo que no soportaréis serán las diarias y puntuales llamadas de vuestra madre, que os hace muchas veces en el momento menos apropriado. Mejor así. Probad a no saber nada de ella por una semana seguida. ¿No empezáis a preocuparos? ¿Sentís un poco de aprensión, un poco de tristeza? Se llama amor.
4. OBSESA DE LA LIMPIEZA: Si, admitámoslo, habéis pensado demasiadas veces que vuestra madre tenía una obsesión por la limpiezza, que su reacción a las manchas podía ser catalogada bajo la definición de alguna patología y que su relación con la aspiradora no era completamente sana. Si habéis crecido, aún así, sin haber contraído la sarna, si comrendéis la diferencia entre limpio y sucio y si extrañamente una vocecita interior os recuerda que ha llegado el momento de lavar la ropa interior, es solo gracias a ella.
5. ESTÁ EN TODAS PARTES: Podéis decirlo, desahogaros. Vuestra madre tiene el don de la ubicuidad: está en la habitación de al lado cuando discutes por teléfono, o entra en el baño cuando estás sentado en el trono. ¿Pero sabéis dónde está siempre? En vuestro corazoncillo, entre el ventrículo derecho y el izquierdo, justo debajo de la aorta. Así cuando estéis lejos de casa, y tengáis nostalgia seguiréis sintiéndoos acompañados. Una vocecilla que os dice que no estáis solos.
5. ESTÁ EN TODAS PARTES: Podéis decirlo, desahogaros. Vuestra madre tiene el don de la ubicuidad: está en la habitación de al lado cuando discutes por teléfono, o entra en el baño cuando estás sentado en el trono. ¿Pero sabéis dónde está siempre? En vuestro corazoncillo, entre el ventrículo derecho y el izquierdo, justo debajo de la aorta. Así cuando estéis lejos de casa, y tengáis nostalgia seguiréis sintiéndoos acompañados. Una vocecilla que os dice que no estáis solos.
6. ES UN SABUESO: Pero uno de esos especiales del FBI. A ella no le hacen falta torturas, o un foco en la cara. de un modo u otro se las arregla para saber lo que habéis hecho, cómo y cuándo. Siempre. Comenzará con un sutil, "¿Qué te pasa?" proseguirá con un “¿Pero ha pasado algo?” Y al final sin entender cómo, le estaréis contando todo. Lo gracioso es que probablemente al final os encontraréis con un consejo milagroso que os salvará de todo.
7. MEMORIA DE ELEFANTE: Mejor que el más avanzado de los ordenadores, pues incluso estos en algún momento son formateados. Ella en cambio, tendrá siempre la memoria intacta y os recordará vuestros errores para que no volváis a repetirlos. Si por ejemplo, ahora, durante una reunión en la oficina no os metéis un lapiz en la nariz, perdiendo toda vuesra dignidad, será también gracias a ella y sus consejos.
8. TE HACE LLORAR: Lo ha hecho siempre y parece una cosa hoprrible. ¿Cuántas veces os hizo llorar de niños? Pero muchas veces era solo para consolaros. Y es que ¿cuánto nos gustaría aún hoy tirarnos al suelo de pataleta y llorar como niños por algún capricho, mientras nuestras madres nos dicen que todo estará bien?
9. TIENE SIEMPRE RAZÓN: ¡cuánto odiamos a las personas que siempre tienen razón? Infinitamente. ¿Y cuánto queremos a nuestra madre? Infinitamente. Pero entonces...eh...bueno, ante la duda, ¡gracias mamá!
9. TIENE SIEMPRE RAZÓN: ¡cuánto odiamos a las personas que siempre tienen razón? Infinitamente. ¿Y cuánto queremos a nuestra madre? Infinitamente. Pero entonces...eh...bueno, ante la duda, ¡gracias mamá!

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