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13 terribles decisiones de juventud de las que no podemos escapar

1. Dormir muy pocas horas ¿cuantas veces nuestros padres nos dicen que tenemos que empezar a dormir más? Sin embargo nunca lo hacemos. Cada día, nos despertamos después de seis horas de sueño - siete, si tenemos suerte - y maldecimos al estúpido sol. Sabemos que no les estamos haciendo ningún favor a nuestros cuerpos tratándolos así, pero al mismo tiempo, no podemos evitar las noches que estuvimos fuera hasta las 4:30 de la mañana bebiendo y explorando la ciudad con nuestros igual de imprudentes amigos, son momentos que nunca olvidaremos. No dormimos lo suficiente, pero las horas que pasamos despiertos en lugar de dormidos son horas que no cambiaríamos por nada.

Fuente: Twitter

2. Mantener una relación a distancia Se trata básicamente del hecho que la distancia es una mierda. Pero a veces no hay otra opción. Cuando elegimos una relación a distancia, no hay garantía de que vaya a durar; más a menudo no, no lo hace. Más a menudo termina en lágrimas, y en la más intensa angustia que se pueda sentir. Sin embargo, a pesar de todo, manteniendo una relación a distancia aprendemos a ser pacientes y también a luchar. Tal vez sufrimos, y tal vez ya terminó, pero si tuviéramos que volver a hacer todo de nuevo, todavía lo haríamos.
3. Comer cantidades masivas de alimentos a las 4 de la mañana Durante los 20, empezamos a sentir los efectos de dejar de ser un adolescente con un metabolismo despampanante. Las cosas que comemos no sólo no se evaporan de nuestros cuerpos después, sino que se pegan a nosotros, a nuestros muslos y nuestros vientres. Llegamos a casa del trabajo o de fiesta, y aunque sea super tarde, nos ponemos una pizza congelada en el horno y, oops, nos la acabamos nosotros entera. Bueno, tal vez no fue la decisión más inteligente, y sí, la báscula va a reflejar esa decisión mañana, pero aún así. En ese momento, la pizza o la crema de queso cubriendo el pan tostado o la bolsa de M&M nos proporcionó un momento de consuelo después de un largo día, y es difícil lamentar algo que realmente nos hizo sentir mejor.
3. Comer cantidades masivas de alimentos a las 4 de la mañana Durante los 20, empezamos a sentir los efectos de dejar de ser un adolescente con un metabolismo despampanante. Las cosas que comemos no sólo no se evaporan de nuestros cuerpos después, sino que se pegan a nosotros, a nuestros muslos y nuestros vientres. Llegamos a casa del trabajo o de fiesta, y aunque sea super tarde, nos ponemos una pizza congelada en el horno y, oops, nos la acabamos nosotros entera. Bueno, tal vez no fue la decisión más inteligente, y sí, la báscula va a reflejar esa decisión mañana, pero aún así. En ese momento, la pizza o la crema de queso cubriendo el pan tostado o la bolsa de M&M nos proporcionó un momento de consuelo después de un largo día, y es difícil lamentar algo que realmente nos hizo sentir mejor.
4. Gastarnos todo nuestro dinero en cosas innecesarias Seamos realistas: Tener 20 años por lo general significa estar perpetuamente gastándonos dinero. Estamos viviendo en ciudades caras mientras tenemos trabajos donde no pagan suficiente. No podemos permitirnos nada. Nos comprometemos con nosotros mismos a ser inteligentes con el dinero y ahorrar; pero entonces nos entra la urgencia de visitar a nuestro mejor amigo en Nueva York, o no podemos pasar sin esos zapatos de rebajas. Y de pronto el dinero ha volado. Estamos en la ruina de nuevo.
5. Llorar en público En este mundo, hay una gran cantidad de belleza y dolor, y ambas son buenas razones para echar unas lágrimas. A veces simplemente llega todo a la vez y no podemos sostenerla más; necesitamos llorar y punto. Por desgracia, cuando esto sucede, no siempre estamos solos. Uno pensaría que esto es la cosa más vergonzosa (y en cierto modo lo es), pero también, es una especie de calmante.
6. Fracasar No somos invencibles, pero cuando somos jóvenes, a veces pensamos que lo somos. a veces tomamos decisiones locas a diestro y siniestro. Creemos que no importa lo que hacemos, que todo de alguna manera va a funcionar. En cierto modo, es cierto, pero también tenemos que aprender que no siempre será así. Todo no siempre va a funcionar, y cuando no lo hace, tenemos que aprender a vivir con ello y a seguir adelante. El fracaso es crucial para nuestro éxito final.
6. Fracasar No somos invencibles, pero cuando somos jóvenes, a veces pensamos que lo somos. a veces tomamos decisiones locas a diestro y siniestro. Creemos que no importa lo que hacemos, que todo de alguna manera va a funcionar. En cierto modo, es cierto, pero también tenemos que aprender que no siempre será así. Todo no siempre va a funcionar, y cuando no lo hace, tenemos que aprender a vivir con ello y a seguir adelante. El fracaso es crucial para nuestro éxito final.
7. Quedarnos hasta tarde la noche antes de un exámen/vuelo/entrevista o un evento importante ¿Alguna vez has notado que a mayor presión para dormir, menos probable es que realmente lo logres? Cada vez que sabemos que tenemos algo importante al día siguiente, más excusas nos ponemos para alargar la hora de acostarnos. De repente es vital ir tomar una copa con tus amigos o ver la trilogía del Padrino. Al día siguiente, estamos cansados y nunca al 100%. Aprendamos de esos errores.
8. Saltarnos las clases o el trabajo Somos jóvenes, y todavía estamos aprendiendo a ser responsables. Hacemos un buen trabajo la mayor parte del tiempo, pero a veces, simplemente no nos da la gana. Incluso sintiéndonos bien, hay algunos días en los que elegimos quedarnos en la cama, ir al parque o ver un maratón televisivo. Sabemos que estamos siendo irresponsables, pero en realidad, probablemente necesitabamos ese día de salud mental. Hacemos todo lo posible, pero no podemos estar en la cima todos los días. A veces, todo lo que necesitamos es un momento para respirar.
9. Perdernos Sí, puede ser muy frustrante cuando estás de camino a una fiesta y Google maps no está de tu lado ese día. Pensabamos que sabíamos dónde ibamos, pero la verdad es que no. Sin embargo, perderse no es tan malo. Nadie sabe dónde estás, ni siquiera tú. Estamos tan ocupados; ¿cuándo tenemos tiempo para simplemente explorar? Estar perdido nos lo permite. A veces es genial perderse incluso a propósito.
10. Tener una aventura de una noche En general, una cosa de una sola noche es a menudo una mala idea. Pero muchas veces terminamos haciendolo de todos modos porque, seamos sinceros: El sexo es divertido. Después, incluso si las cosas terminan exactamente como pensábamos, todavía no nos arrepentimos. Fue muy divertido y fue espontáneo. Claro, tal vez era un poco estúpido, también, pero siempre que hayamos tomado precauciones, será un recuerdo interesante.
11. Hacernos amigos de alguien que no le gusta a nadie Muchos de nosotros tenemos un amigo con una personalidad fuerte del que todos los demás se sorprenden. Tratamos de vender esta persona a nuestros otros amigos, pero no suele tener éxito. Terminamos teniendo que equilibrar el salir con él o ella y con todos los demás, ya que la gente se molesta si incluimos a este amigo en los planes de grupo. Ser amigo de esta persona puede ser un desafío, pero al final, eres su amigo por una razón. Su fuerte personalidad significa que esta persona tiene opiniones acerca de las cosas que él o ella cree, y hablar con él o ella siempre es fascinante. Esta persona es un amigo increíble, incluso si todos los demás no lo ven todavía.
12. Beber demasiado en una sola noche Todos lo hemos hecho. Nos solemos decir de antemano, "¡Esta noche no voy a beber mucho!" Pero aún asi lo hacemos. Y demasiado. Nuestros amigos también nos prometen no dejarnos hacerlo pero, entonces, ellos se emborrachaban también. Vomitamos en los lugares más locos; nos hacemos amigos de extraños; perdemos algunas prendas de ropa a lo largo del camino, y recolectamos historias que volveremos a contar con los años cuando revivamos nuestras noches más locas. La única queja es la resaca al día siguiente, porque de esa no se libra nadie.
13. Enamorarnos de alguien con quien no debemos Uno de nuestros mayores defectos en nuestros 20 es que nos enamoramos demasiado ferozmente. Tenemos mucho amor para dar, y no hay suficientes lugares para ponerlo. A veces, nos enamoramos, y funciona maravillosamente. Como a veces no. A veces, nos enamoramos y la otra persona no nos quiere, o peor, no nos quiere lo suficiente. A pesar de todo el dolor y las incontables horas deseando que las cosas fueran diferentes, sentimos lo que era el amor, y eso es más de lo que muchos pueden decir. Tuvimos amor; que no funcionó, como la mayoría de nuestras experiencias a los 20. Aún así no lo cambiaríamos por nada.
13. Enamorarnos de alguien con quien no debemos Uno de nuestros mayores defectos en nuestros 20 es que nos enamoramos demasiado ferozmente. Tenemos mucho amor para dar, y no hay suficientes lugares para ponerlo. A veces, nos enamoramos, y funciona maravillosamente. Como a veces no. A veces, nos enamoramos y la otra persona no nos quiere, o peor, no nos quiere lo suficiente. A pesar de todo el dolor y las incontables horas deseando que las cosas fueran diferentes, sentimos lo que era el amor, y eso es más de lo que muchos pueden decir. Tuvimos amor; que no funcionó, como la mayoría de nuestras experiencias a los 20. Aún así no lo cambiaríamos por nada.

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