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Dieta aconsejable para eliminar líquidos

La retención de líquidos o edema es consecuencia del extravasamiento del agua del torrente sanguíneo hacia los tejidos, almacenándose entre los espacios intercelulares a causa de un deficiente funcionamiento del sistema linfático como maquinaria de drenaje.

Por razón de la gravedad es habitual su comienzo en las zonas declives como los pies, acarreando sensación de dolor y pesadez. La retención de líquidos admite entre sus causas el excesivo calor, el sedentarismo, la hipertensión, la ingesta de determinados medicamentos adiuréticos, la mala circulación o una dieta rica en sal, caso este último que demanda el seguimiento de una dieta aconsejable para eliminar líquidos. Está descrito asimismo un edema fisiológico en situaciones de gestación, premenstruación y menopausia.

Estrategias dietéticas para la eliminación de líquidos

Dentro de las diversas fórmulas que admite una dieta aconsejable para eliminar líquidos, es fundamental el papel de los alimentos que estimulan la diuresis, especialmente frutas y verduras cuya riqueza en potasio contribuye sobremanera a regular el nivel de líquidos del organismo y su reparto equilibrado.

Contrariamente a lo que pudiera sugerir, la ingesta de abundante agua constituye una de los medidas nucleares en la estrategia para combatir la retención de líquidos, aconsejándose no menos de litro y medio diario. Ello coadyuva a la expulsión de sustancias disueltas por orina de manera que se logra una eficaz depuración del organismo.

Un segundo pilar básico lo constituye la máxima reducción de la presencia de sal en las comidas, hasta donde no se penalice la palatabilidad de los alimentos. Por su capacidad de incrementar la presión osmótica, las altas concentraciones de sal generan extravasación de líquido intercelular y el consiguiente edema. No debe ignorarse la concentración natural en este mineral de una buena parte de los alimentos, lo que permite su exclusión o minimización como condimento.

Entre los alimentos y hierbas naturales cuyos principios nutritivos estimulan la diuresis, y por consiguiente la eliminación de líquidos, contamos con:

  • Vinagre de manzana
  • Alcachofa
  • Avena
  • Sandía
  • Espárragos, gracias al alcaloide asparagina.
  • Hoja de diente de león
  • Té verde
  • Hinojo
  • Perejil
  • Jugo de arándano
  • Rábano
  • Condimentos varios, como nuez moscada, orégano o pimentón dulce.

Otros alimentos vegetales generan acciones metabólicas sinérgicas con la diuresis directa, como es el caso de la remolacha, que remueve los depósitos adiposos, las coles de Bruselas que estimulan a riñones y páncreas, la zanahoria, que ayudan a desengrasar y evacuar desechos, el pepino, que interviene en la reducción de ácido úrico, así como la lechuga y el tomate, con sustancias reguladoras del metabolismo y la detoxicación.

Es esencial huir de la ingesta habitual de alimentos precocidos, embutidos y ahumados, carnes rojas, azúcar refinado, conservas enlatadas, quesos madurados, bebidas gaseosas con ciclamato de sodio y sopas deshidratadas, que por lo general aportan exceso de sodio. Por contra, se reconoce una inestimable ventaja a los alimentos abundantes en potasio, de capital importancia en el equilibrio hidrolítico y la homeostasis, de cuya estabilidad dependen funciones vitales básicas como el ritmo cardiaco y el transporte de nutrientes.

Un perfil modelo de dieta apta para esta finalidad podría estar integrado por un desayuno a base de café o té verde, jugo de pomelo o piña natural y cereales integrales, un tentempié a media mañana consistente en una pieza o ración de alguna de las frutas antes enumeradas acompañada de una infusión; para comer, verdura hervida o ensalada cruda, carne no roja o pescado y de postre queso fresco, y en la cena, nuevamente verdura o ensalada, un huevo sin freir (hasta un máximo de 3 semanales), pescado y yogur descremado.

Complementariamente, una dieta preventiva contra las intolerancias alimentarias es básica para el tratamiento de este trastorno. Asiduamente, personas con resultados negativos a pruebas de alergias alimentarias declaran sentir ciertas molestias al ingerir determinados, molestias que remiten al cesar su consumo dado que el sistema inmunológico deja de verse influenciado negativamente por la presencia de alergenos.

A la hora de plantear una dieta aconsejable para eliminar líquidos, debe asegurarse un elevado consumo de agua y minimizar, cuando no excluir, el aporte de sal común, por ser considerada causa promordial de la aparición de edemas e hipertensión arterial. Paralelamente es preciso estimular el drenaje linfático como mecanismo crucial de la evacuación de las impurezas y de la homeostasis en el organismo.

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