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El corte de digestión ¿existe realmente o es un mito?

Desde que fuimos pequeños se nos inculcó la idea de que cuando vamos a la playa o la piscina, después de comer, si no se guarda un tiempo de unas dos horas antes de entrar en el agua, podemos sufrir un corte de digestión. ¿Este fenómeno existe realmente o es falso?

    rafa_castillo - Flickr

Nombre equivocado por tener síntomas de la digestión

Todos recordamos la frustración de que llegara el verano y tener que esperar una eternidad desde que comíamos en la playa o la piscina hasta que nos dejaban entrar en el agua. En algunos casos había padres que dejaban entrar a sus niños nada más comer pero muy despacito para evitar el corte de digestión. Veamos que hay de verdad en todo esto.

Choque térmico

Esta precaución histórica en nuestra cultura de playa, no está tan equivocada en sus formas, sino en su nombre. El corte de digestión es realmente un choque térmico que recibe el cuerpo cuando está a altas temperaturas y entra en contacto con el agua fría del mar o la piscina. Si entramos en ella con mucha calor en nuestro cuerpo y además acabamos de comer, al entrar en contacto con el agua fría esto puede desencadenar en que se acabe vomitando.

Pero esta reacción se puede producir si se ha estado muchas horas expuesto al sol y nos metemos bruscamente en el agua fría. El hecho de no haber comido nada solo evitará que vomitemos pero se puede producir igualmente el choque térmico que desemboque en síntomas como acabar tirirando, palidez, nauseas o mal cuerpo. Lo que sí es cierto, es que al acabar de comer la temperatura de nuestro cuerpo es más alta que con el estomago vacio, por lo que las probabilidades del choque térmico aumentan.

Consejos contra el choque térmico

La idea de meternos lentamente en el agua al acabar de comer es un buen método para prevenir el 'corte de digestión' porque se está cambiando la temperatura del organismo de manera progresiva y no de forma brusca.

Refrescarse asiduamente también es un buen sistema de prevención contra el choque térmico. Evitar estar expuesto durante mucho tiempo al sol, ponerse a la sombra e hidratarse son también buenas medidas.

Por último, conocer la temperatura del agua, ya que cuanta más fría sea más fácil será que se provoque el choque térmico. En España en concreto, hay más probabilidad de sufrirlo en el Mar Cantábrico que en el Atlántico, siendo el Mediterráneo el que menos peligro lleva por ser unas aguas más cálidas.

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