Otoplastia, la cirugía de las orejas
Cada vez son más las personas que se deciden a pasar por el quirófano para someterse a operaciones de cirugía estética, con el objetivo de retocarse distintas partes del cuerpo, como los pechos o la nariz, aunque hay otras operaciones como la otoplastia, o cirugía de las orejas, que cada vez se realizan con más frecuencia.
¿Qué es la otoplastia?
Son muchas las personas que tiene problemas de autoestima por la forma o el tamaño de sus orejas. En los casos en los que ese tipo de problemas afectan a la vida y a las relaciones de las personas, la cirugía se plantea como una posibilidad para resolver el problema.
Podríamos definir la otoplastia o cirugía de las orejas como una operación en la que se puede corregir su forma o tamaño.
¿Qué problemas puede corregir la otoplastia?
Por lo general, las consultas que más se realizan en los cirujanos plásticos referentes a las orejas tienen que ver con lo que se suele llamar "orejas de soplillo", es decir, despegadas de la cabeza. La sensación de oreja plana o la rotación del lóbulo también pueden corregirse.
El tamaño de las orejas o solo del lóbulo también puede reducirse gracias a esta cirugía.
¿Cómo es la operación?
La intervención es relativamente sencilla. Se realiza con anestesia local en un quirófano ambulatorio y, por lo general, los pacientes pueden irse a casa en el mismo día.
Es normal que después de la operación las orejas sufran una cierta inflamación y que aparezcan algunos hematomas, que van desapareciendo poco a poco. Puede haber algunas molestias, pero con los analgésicos y antibióticos que se recetan inmediatamente después de la operación, no tiene por qué haber problemas.
El resultado de la otoplastia
Normalmente, los pacientes que se someten a este tipo de cirugía en las orejas suelen quedar contentos, puesto que el resultado es muy natural y apenas queda cicatriz. En cualquier caso, es importante que tras la operación los pacientes lleven bandas elásticas en las orejas, para mantenerlas protegidas y cercanas a la cabeza, evitando que se inflamen demasiado.
