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Cinco cosas que nunca debemos hacerle a un bebé

Existe un gran debate entorno a cómo se debe cuidar y tratar a un hijo recién nacido para promocionar un mejor desarrollo. Con el objetivo de eliminar creencias erróneas de lo que es bueno o malo para nuestro pequeño, a continuación se muestran cinco cosas que nunca debes hacerle a un bebé. Estas cinco conductas han sido elaboradas por la doctora en psicologia, Darcia Narváez para Psychology Today

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La ignorancia

Según la doctora, no se debe ignorar a un bebé. El hecho de pensar que por ignorarlo aprenderá y se desarrollará mejor es un concepto erróneo, según la experta. La atención permanente y la comunicación con el pequeño tiene como resultado un óptimo ambiente para su desarrollo emocional e intelectual. Darcia explica que "lo que se aprende en la vida temprana se aplicará para siempre a las relaciones". Con ello se pone hincapié en la importancia de una comunicación activa con el bebé.

Cómo actuamos ante el llanto

Tampoco es nada recomendable dejar llorar al bebé. El llanto es una de las pocas formas que tiene el recién nacido de comunicarse con sus cuidadores cuando algo va mal. Al no tener desarrollado el lenguaje verbal, es muy importante tratar de auxiliar al bebé cuando llora y aprender a cómo prevenir esta conducta.

Hay ciertos gestos como el ceño fruncido, inquietud, agitar los brazos o muecas que nos pueden advertir que es posible que nuestro pequeño comience a llorar. Además, dejar a un bebé llorando puede acarrear problemas en la sinapsis neuronal en un momento muy importante de su desarrollo y acabar por convertirse en una persona irascible y desagradable cuando crezca.

La soledad

La psicóloga afirma en su estudio que "el aislamiento es una de las peores acciones que podemos hacer a un ser humano" y, además, "conduce a la psicosis". Los niños dependen de la compañía de los adultos para complacer sus necesidades. Aislarlo con la creencia de que crecerá más independiente es una idea totalmente errónea. Darcia dice que "ocurre lo contrario, se convierten en personas necesitadas y desgarradas por dentro", y añade que "interiorizan el miedo y la inseguridad y esto los lleva a tener una mala actitud con los cuidadores y el mundo. Es la manera de crecer de un narcisista, el aislamiento enseña a pensar sólo en uno mismo". Además, cualidades como la empatía o la compasión son muy poco probables en el desarrollo de estas personas.

No cogerlo en brazos

Si un bebé no tiene una experiencia estable de relajación en los brazos de alguien, nunca aprenderá a estar tranquilo y dejarse llevar. Si el pequeño está físicamente separado de los cuidadores, se activan las respuestas de dolor. Nárvaez asegura incluso que una separación diaria de tres horas puede causar el suficiente estrés como para tener efecto sobre ciertos genes que promocionan la reactividad del estrés y causan problemas de memoria. También puede desarrollarse un problema en el desarrollo de los receptores de serotonina y oxitocina, ambas relacionadas con la felicidad.

VÍDEO: el bebé que no para de jugar en su balancín

El castigo

Las agresiones al bebé suelen darse como una salida a la frustración del cuidador y tiene efectos negativos a largo plazo. El castigo tiene muchos efectos perjudiciales para el desarrollo del niño. Entre ellos encontramos que el niño tendrá menos confianza en su padre o madre y no lo verá como alguien con quien pueda estar relajado. Tendrá menos confianza en sí mismo, por el hecho de pensar que hace las cosas mal y que será castigado. También se puede debilitar la curiosidad por aprender. En definitiva, el castigo acaba por reprimir la curiosidad del bebé, provocándole inseguridades negativas en su desarrollo.

Publicado por Manuel Peña - Perfil en Google+ - Leer más artículos de Manuel Peña

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