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Celulitis: ¿cuál es su tratamiento?

Como dato tranquilizador para aquellas mujeres que se sientan apuradas o acomplejadas por su antiestética celulitis, se estima que afecta a más del 80% de las mujeres e incluso a un apreciable porcentaje de hombres. A grandes rasgos se trata de la aparición de múltiples depósitos grasos en regiones corporales especialmente propensas como glúteos, caderas y muslos. Pero está comprobado que la celulitis tiene tratamiento combinando elementos dietéticos, físicos, medicamentosos e incluso quirúrgicos.

Cómo abordar un problema que va más allá de lo estético

Una piel salpicada de hoyuelos y bultitos, vulgarmente conocida como "piel de naranja", no es evidentemente un factor de autoestima en el campo estético, fundamentalmente si hablamos de las mujeres. Esas irregularidades surgen como consecuencia de depositarse células grasas, líquidos y toxinas como alteración del tejido que conecta músculos y piel.

Si bien el concepto general que se tiene de la celulitis es de no pasar de una mera alteración estética de la piel, en realidad debe considerarse una enfermedad cutánea pues involucra a los adipocitos (células llenas de grasa), al tejido que rellena los espacios entre células y a los capilares y otros vasos pequeños.

Cuáles pueden ser sus causas

El abanico de factores que pueden ocasionar la aparición de la celulitis es bastante amplio, desde la simple herencia genética hasta llevar un estilo de vida sedentario con hábitos poco recomendables como tabaco o alcohol. A los que habría que añadir el abuso de la ropa muy ceñida, un alto nivel de engrasamiento del cuerpo y una piel gruesa.

Las diferentes variedades de celulitis

Si bien su desarrollo se debe en todos los casos a un mismo mecanismo, no se trata de una afección uniforme, dado que podemos encontrarnos con las siguientes variedades de celulitis:

  • Generalizada: propia de mujeres obesas, suele ser muy precoz en su aparición y agravarse con la edad.
  • Localizada: es causa de frecuentes dolores punzantes y suele afectar a piernas, tripa, glúteos, tobillos, espalda y brazos, normalmente con una sola ubicación o a lo sumo dos.
  • Dura: característica de mujeres jóvenes con figura esbelta, cuyos tejidos de consistencia firme dificultan su apreciación, para la cual muchas veces es necesario recurrir a un pellizco.
  • Flácida: más afín a personas de hábitos sedentarios o ex deportistas y aquellas que han experimentado oscilaciones bruscas de peso a base de tratamientos de adelgazamiento intermitentes.
  • Edematosa: más frecuente en chicas jóvenes y en mujeres mayores con pierna voluminosa, tiende a aparecer en las piernas y manifiesta muy marcadamente los característicos hoyuelos.

Cómo enfocar su tratamiento

La experiencia acumulada dice a las claras que la celulitis tiene tratamiento siempre y cuando no se limite a un solo campo de acción, pues requiere combinar una buena práctica alimentaria, pobre en grasas y sal, rica en fibra y acompañada de al menos dos litros diarios de agua, con medidas de tipo farmacológico o médico, sin excluir la introducción de una rutina llevadera de ejercicio físico que haga especial hincapié en las zonas más proclives a los depósitos grasos, como abdomen o glúteos.

Los masajes profundos que suelen aplicarse en los salones de belleza estiran la piel y le confieren un mejor aspecto, pero no entrañan una solución en si misma. Como efectos beneficiosos añadidos, mejoran la circulación sanguínea y movilizan un poco los depósitos grasos.

Para abordar a conciencia el problema es necesario el empleo de tratamientos medicamentosos o médico-quirúrgicos, destacando entre los primeros las cremas anticelulíticas que deben aplicarse en las regiones dañadas mediante un masaje ascendente y circular. Estas cremas suelen incluir en su composición sustancias específicas según se indiquen para celulitis edematosas o para celulitis grasas.

La lipoescultura ultrasónica es una técnica que puede servir para reducir la celulitis en aquellas zonas donde la piel es más flácida, como cara interna de brazos y muslos y abdomen de mujeres mayores.

Para casos de celulitis localizada en mujeres delgadas, la técnica de electrolipólisis con aplicación de corrientes eléctricas en cinco series semanales de dos sesiones consume los depósitos grasos y tonifica los músculos. De la misma manera tiene cabida la mesoterapia, consistente en microinyecciones de medicación.

Puede completarse el repertorio con técnicas varias como la ozonoterapia o la presoterapia, ambas con interesantes actuaciones como detoxicantes y revitalizantes.

Más controvertido resulta el recurso a la cirugía estética, en concreto a la liposucción, que actúa aspirando los depósitos grasos mediante una cánula. No está acreditada como una técnica claramente recomendable para el tratamiento de la celulitis, entrañando ciertos riesgos de deteriorar la situación de partida.

No desanimarse: la celulitis tiene solución

Un sencilla fórmula para comprobar si se pertenece a ese 80% de mujeres que padece celulitis es pellizcarse la parte alta del muslo, lo que en caso afirmativo revelará los característicos hoyuelos que configuran el síntoma de "piel de naranja".

En esa situación, sabiendo que la celulitis tiene tratamiento, lo indicado es ponerse en manos de un especialista que aborde un planteamiento integral a base de recomendaciones dietéticas, modificaciones en los hábitos de vida, fármacos y la intervención médica que encaje más en el tipo de celulitis padecida.

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