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Bebés prematuros: aprende a cuidarle

En muchas ocasiones se produce el parto antes de lo normal, esto es antes de las treinta y siete semanas de gestación, dando lugar al nacimiento de bebés prematuros.

Dependiendo de la anticipación del bebé, se necesitarán unos u otros cuidados, ya sea en el hospital o en casa, aunque lo más importante para el buen desarrollo del bebé será el contacto con sus padres.

Neonatos: tu bebé en buenas manos

La mayoría de bebés prematuros pasan sus primeras semanas de vida en la sala de neonatos del hospital, ya que es necesario un estricto control para que sus órganos terminen de desarrollarse de forma adecuada en una atmósfera con el menor estrés posible y con las condiciones adecuadas de calor y nutrición.

Es seguro que el bebé prematuro descansará en una incubadora, la cual garantizará una temperatura y humedad constantes para su buen desarrollo, así como el menor contacto con el exterior, fuente de posibles infecciones, creando un hábitat perfecto.

Las necesidades nutricionales del bebé pretérmino se diferencia de las de un recién nacido en que necesitan suplementos de determinados micronutrientes, como fósforo y calcio, que se le administran junto con la leche. Estas necesidades nutricionales especiales se deben a que su desarrollo es más rápido.

La alimentación se suele realizar a través de sonda nasogástrica, para evitar infecciones y debido a que hasta las treinta y dos o treinta y cuatro semanas no son capaces de succionar ni del pecho de la madre ni de un biberón. De esta manera son alimentados con la leche materna, si la madre se la extrae, o con leches especiales que cubren todas sus necesidades nutricionales.

Debido a los problemas de desarrollo que pueden sufrir, una vez que se abandona el hospital, los bebés prematuros serán sometidos a exámenes periódicos a parte de los exámenes y vacunaciones del recién nacido.

Estos exámenes estarán dirigidos a evaluar el buen desarrollo del sistema nervioso y los sentidos de la vista y el oido principalmente, aunque el desarrollo motor y del habla también se evalúan, por si es necesaria la intervención del logopeda o el fisioterapeuta.

¡Por fin en casa!

Los bebés prematuros nunca salen del hospital hasta que el equipo médico no considera que están preparados, por lo tanto, estar en casa es una muy buena señal.

Se deben seguir las instrucciones del pediatra a rajatabla y consultar ante cualquier duda, pero también se ha de tener en cuenta que lo peor ya pasó y que no hay nada como el calor del hogar y el amor y los cuidados de los padres para recuperarse de cualquier convalecencia.

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