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Ataque de pánico: síntomas y causas

El ataque de pánico y sus síntomas vienen provocados por la ansiedad que viene determinada por causas primitivas y tenía una finalidad, preparar al cuerpo para luchar o huir ante un peligro inminente.

El problema es, que hoy día, nada ocurre a nuestro alrededor que haga que el cuerpo reaccione de esta forma, ya no existen los primitivos depredadores de los que había que huir.

La ansiedad, una desagradable expresión del cuerpo

Las personas ansiosas suelen estar inquietas, caminan de un lado para otro, se tiran de la ropa e incluso del pelo buscando de forma desesperada algo que las alivie. La sensación de la ansiedad es algo muy difícil de explicar, sólo quien la sufre o la ha sufrido la entenderá en todo su contexto.

Este malestar suele comenzar de una forma lenta. La tensión nerviosa puede ir creciendo de forma escalonada o sin motivo aparente o presentarse bruscamente, dando lugar a una crisis de ansiedad o un ataque de pánico sus síntomas sin que nada la justifique.

Los síntomas más comunes suelen ser palpitaciones, sensación de ahogo o lo que los especialistas denominan "hambre de aire", la sensación de que no llega suficiente aire a los pulmones y que el pecho no se expande.

Pero los síntomas no acaban ahí. El sistema nervioso puede activar de forma descontrolada el resto del organismo dando lugar a una sintomatología muy común en los ataques de pánico: sudoración, náuseas, vómitos, diarrea, aunque no siempre tienen porque aparecer.

Existe una predisposición genética, en muchos de los casos, de padecer ansiedad y por tanto este tipo de ataques.

Cuando esta disposición endógena se entremezcla con posibles problemas en la infancia o con personas que tiene dificultad para afrontar situaciones de estrés, la probabilidad de padecer un trastorno es mayor.

Tú eres tu peor enemigo

Problemas de relación con los demás, relaciones laborales difíciles o enfermedad pueden desembocar en un grado de estrés que si persiste, puede llegar a convertirse en un trastorno que de lugar a un ataque de pánico y sus síntomas.

La forma de pensar también es un desencadenante. Cuando una persona sufre un ataque de pánico, crea un temor a volver a padecerlo lo que provoca un círculo vicioso entre la propia ansiedad y el miedo a que se repita.

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