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Alimentación para bebés de un año: ¡a la mesa!

La alimentación para bebés de un año es muy similar a la de un adulto ya que su aparato digestivo ha madurado y pueden digerir prácticamente todos los alimentos.

De esta forma, el niño querrá sentarse a la mesa y compartir la comida de sus padres, al mismo tiempo que observa su actitud frente a los distintos alimentos.

Sobre gustos no hay nada escrito

La alimentación para bebés de un año comprende todos los alimentos a excepción de la leche de vaca, que no está indicada no por no poder ser digerida, sino porque es mejor para su completa nutrición la leche de crecimiento, que aporta vitaminas y minerales no presentes en la de vaca.

Así pues, una vez cumplido el año, es recomendable incluir al niño en las rutinas de la comida y cena, haciéndole partícipe del momento familiar y del menú, triturando los alimentos cuando sea necesario y sin distracciones.

De esta manera aprenderá que el momento de alimentarse es exclusivamente para ello y nadie de la familia hace ninguna otra cosa, porque en este momento de su vida copiar tu actitud es lo que más le seduce y así adquirirá buenos hábitos en la mesa.

En cuanto a la nutrición, la dieta del bebé de un año debe ser equilibrada, realizando cinco comidas diarias: desayuno (8:00), comida (12:00), merienda (16:00), cena (20:00) y resopón (00:00), este último opcional.

Tanto el desayuno como el resopón serán a base de leche, para garantizar el aporte de calcio necesario en las etapas de crecimiento, alrededor de medio litro diario. Si se elimina el resopón habrá que incluir lácteos en la merienda y en el resto de comidas.

La comida y la cena serán purés, y se irán variando diariamente la carne, el pescado y las legumbres. A estos purés o triturados se les puede añadir huevo.

Para la merienda se puede elegir fruta fresca en puré o trocitos muy pequeños, que de paso ayudará a que el pequeño mastique.

No te preocupes si es muy voluble es sus gustos, a estas edades cambian mucho de parecer. Si rechaza un alimento, ofréceselo en otro momento o cocinado de otra manera, en cualquier momento puede volver a gustarle.

Enséñale a respetar los horarios

Si tu hijo o hija tiene una alimentación similar a la propuesta, no tienes de qué preocuparte, si no la tiene, no desesperes, mejorará con el tiempo, aunque debes seguir unas pautas fijas en la alimentación para bebés de un año o más.

Estas pautas son: no cambies los horarios de comidas, ofrécele su comida y, si no la quiere tras insistir un par de veces, retírasela y sigue con el menú, no añadas nada extra, debe aprender que se debe comer lo que a uno le ponen.

Cuando te pida antes de tiempo la merienda porque no ha comido, no flaquees, espera a que sea la hora. De esta manera terminará por adaptar su apetito a los horarios establecidos y disminuirán los problemas con la comida.

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