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El aceite de rosa mosqueta: propriedades y usos

La rosa mosqueta (Rosa rubiginosa y Rosa muschata) es un arbusto de vida silvestre cuyo origen europeo no excluye su carácter ubicuitario, de cuyas semillas se extrae un aceite en cuya composición destaca sobremanera su notable concentración en los denominados ácidos grasos esenciales, componentes de vital importancia en la bioquímica del organismo humano. Las posibilidades que ofrece el aceite de rosa mosqueta por sus propriedades y usos son altamente interesantes, fundamentalmente como un enérgico rejuvenecedor cutáneo.

Las excelencias de este ingrediente natural

Desde el descubrimiento en la década de los 70 de la singular composición química del aceite de rosa mosqueta, las crecientes inclinaciones por la estética y la apariencia física han hecho de este simple ingrediente natural una de las joyas de la industria dermocosmética, hasta el punto de ser incorporado en infinidad de preparaciones tanto tópicas como orales destinadas a combatir los efectos del envejecimiento cutáneo, el denominado fotoenvejecimiento (promovido por la nociva acción de los rayos ultravioleta), las estrías surgidas en los periodos gestacionales y las señales cicatriciales ocasionadas por intervenciones quirúrgicas o quemaduras.

El secreto de su apreciado éxito radica en una doble vertiente: por un lado, su elevada composición en ácidos grasos Omega-6, potenciadores de la síntesis del colágeno, proteína esencial en la organización tisular cutánea, y en ácido transretinoico, precursor de la regeneración epitelial en zonas estriadas o envejecidas, adicionalmente a un potencial antitumoral reconocido por los especialistas.

Por otro lado, debe prestarse atención a su nada despreciable concentración de ácido ascórbico, potente antioxidante cuya capacidad de neutralizar radicales libres le proporciona una excelente sinergia con los otros dos compuestos orgánicos.

Entre sus más convencionales usos, por su veloz absorción transdérmica se aplica como hidratante cutáneo para neutralizar los efectos erosionantes del aire.

El aceite de rosa mosqueta, por sus propriedades y usos, representa sin lugar a dudas una de las apuestas más solventes de la industria dermocosmética en la prevención y reparación de alteraciones propias de la piel.

Usos prácticos del aceite de rosa mosqueta

Múltiples aplicaciones de esta sustancia se describen en las compilaciones dermatológicas y cosméticas, pero sin ánimo de agotar el catálogo señalaremos como prioritarias las siguientes:

  1. En dermatología:
  • Aceleración de la evolución de cicatrices y heridas operatorias.
  • Hidratación cutánea y reparación de eczemas.
  • Mejora de la eficacia vascular del tejido dermoepitelial.
  • Curación de quemaduras por su poder antiflogógeno.
  • Control de la dermatitis atópica, la psoriasis y la dermatitis yatrogénica tras sesiones de radioterapia.
  1. En cosmética:
  • Reducción de los efectos de la exposición solar, preveniendo el envejecimiento prematuro de la piel.
  • Minimización de las pérdidas de solución de continuidad en la piel, con especial objetivo en atenuar las arrugas.

Cómo utilizarlo

Admite su aplicación en cualquier región corporal, siempre que se encuentre exenta de impurezas, por lo que se recomienda enjuagar la piel previamente a su administración. Un detalle a tener en cuenta para no entorpecer su eficacia es la eliminación de cualquier resto de jabones y sustancias químicas sobre la superficie tratada.

Si el objetivo es combatir cicatrices o estrías, dos aplicaciones diarias directamente sobre el área a tratar, nunca sobre heridas abiertas, serán suficientes para percibir señales de progreso transcurrido el primer mes, debiendo esperar a un semestre para que la acción reparadora del aceite resulte altamente evidente.

Al margen de ello, su administración por vía oral proporciona una apreciable sinergia a los efectos de la aplicación epidérmica.

Un remedio altamente eficaz y biocompatible

En síntesis, cabe adjudicar al aceite de rosa mosqueta como propriedades y usos, una relevante capacidad regeneradora de la piel, derivada esencialmente de su notable contenido en ácidos grasos insaturados de la serie Omega-6. Asimismo, contribuye a atenuar el impacto externo de las arrugas, las estrías originadas en la gestación, las alteraciones de la coloración cutánea y las señales cicatriciales, con especial interés en las producidas por operaciones y quemaduras.

Un factor altamente coadyuvante a potenciar su utilización es la gran biocompatibilidad de este compuesto con los tejidos humanos, no habiéndose descrito apenas episodios de hipersensibilidad ni siquiera en individuos especialmente propensos a estas patologías de rechazo. Su pH 5 le otorga ese carácter saludable para la piel del que hace gala.

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